Rubi: “No salimos del cascarón para ser solo una moda”

Últimas noticias | Diario AS Iván Molero / Alberto Martínez

Tres meses después de hacerse cargo del Espanyol, son quintos con 14 puntos y a dos del líder. ¿Esperaba un proceso tan veloz?

Uno nunca sabe si el equipo iba a estar tan arriba, pero la esperanza de empezar bien, de que la plantilla tuviera clara la idea de juego, sí que la albergaba. No tenía dudas de que, con la pretemporada de por medio, el equipo iba a empezar sabiendo lo que tenía que hacer. Otra cosa son los ajustes, mejorar detalles, y que a veces lo haces bien pero no te llegan los resultados.

Se dice que son el equipo que mejor juega de LaLiga...

Es un orgullo que nos digan eso. Sí es cierto que el partido ante el Villarreal fue uno de los mejores a nivel de un colectivo en esta Liga. Otros equipos también han hecho partidazos, pero éste ha llamado mucho la atención. En el resto, no podemos decir que hayamos tenido un partido malo, desastroso, y eso es una buena señal, pero destacamos en fases. Lo del último partido fue una fase tan amplia que ha marcado la diferencia.

¿Cómo se recupera la confianza de futbolistas que venían de contar poco, como Hernán, Marc Roca o Dídac?

Mi pequeña ventaja es que los conocía. A Dídac lo dirigí unos cuantos partidos en el filial, a Hernán lo había tenido (en el Valladolid) y a otros, como Marc Roca, los conoces porque son de la casa. A partir de ahí, se trata de aprovechar que ellos tienen ganas de reivindicarse y hacerles ver que no tiene que ser una temporada normal. Dentro de la exigencia, en el día a día no hay jugadores que se sientan más importantes que otros. Para mí no hay diferencias.

Si les dijo que no debía ser una temporada normal, ¿cuál fue el mensaje?

Que no podemos tener una afición que venga al campo y que no sienta que les queremos transmitir cosas. Que se lo pasen bien y que disfruten. Que haya días como el último. Otro tema es hacer de mago, de adivino, y yo no lo haré nunca, porque la experiencia te demuestra que las cosas no siempre salen como uno quiere. Lo que sí hemos pensado siempre es que teníamos una buena plantilla. La muestra es que en verano, mientras todo el mundo estaba pendiente de quién venía, yo me obsesioné con que se fueran los menos posibles. Disponemos de buenos jugadores, la cuestión es que estén todo el tiempo a su nivel.

¿Debe la afición degustar a esta plantilla antes de que en verano haya nuevas ventas?

En la vida, lo de hoy es más bonito que lo de mañana por regla general. En lo que respecta al Espanyol, vamos a ver cómo enfocan el futuro la presidencia y la dirección deportiva. Nunca se sabe, a lo mejor si acabamos haciendo una buena temporada se aprovecha para asentar el bloque y darle algún retoque importante. No sé, esto ya es algo que deben decidir en el medio plazo.

Hernán comentó el otro día que, en su gol al Villarreal, picó el balón sobre Asenjo porque lo tenía estudiado. ¿Cómo funciona ese trabajo individual?

Preparamos individualidades del rival, el balón parado, las fases defensiva y ofensiva… A día de hoy, lo hacemos todos los equipos, pero a nosotros nos gusta ser muy meticulosos. Estamos muy encima para que la información cale. Es de agradecer que el futbolista le dé importancia a esto, porque nosotros ocupamos muchas horas en buscar pequeños detalles para hacer daño o neutralizar al rival. El interés que pone esta plantilla está siendo muy alto y a nosotros nos recompensa mucho.

¿Es crucial que el futbolista sepa escuchar?

El jugador sabe que si no escucha lo tiene más difícil, porque el entrenador no le dará confianza. Pero los jugadores ya están acostumbrados, no les supone una carga, porque a día de hoy están muy preparados, por ejemplo, a nivel táctico.

¿Quién fue su inspiración como entrenador?

Me he inspirado más en los jugadores, cuando yo también era futbolista, que con los entrenadores. De todos los técnicos también he aprendido muchas cosas buenas, y algunas que apunté para evitar cuando yo ocupara ese cargo. Pero no he tenido un referente, sino una inquietud desde el primer día por generar un modelo, desde 2001. Entonces pasó muy desapercibido, pero había muchas cosas que eran relativamente nuevas. Me estuve preparando a nivel de juego, de trato, de toma de decisiones… Y lo comencé a aplicar. Cogí un poco de todo, pero sobre todo de mi propia experiencia, de lo bueno y malo vivido.

¿Se lo tiene que currar más un entrenador que no ha sido jugador de elite?

Lo que es seguro es que las oportunidades le van a llegar más tarde. Es imposible que empiece cogiendo a un equipo en Segunda o Primera, por lo que debes aprovechar oportunidades en otras categorías. Sin embargo, yo me siento afortunado, porque he sido jugador de Segunda B y Tercera, y esa es la categoría del primer equipo que me dieron. Si ahora hablara con un entrenador de Tercera Catalana, que no jugó en Segunda B, me diría que yo pude empezar más arriba. Así que miro el vaso de las dos formas.

Tras su salida del Benidorm, estuvo dos años alejado de los banquillos. ¿Y muy cerca de abandonar el fútbol?

Sí, es verdad. No por falta de motivación, sino porque la familia aprieta. Y tuve que pensar que si no me podía ganar la vida con esto, igual tenía que ayudarlos, en un trabajo que han alimentado toda la vida (una empresa del ramo del turismo) y al que yo teóricamente tenía que dar sucesión. Estuve a punto, pero a veces la vida te da golpes de fortuna. Pude ir al Girona y reengancharme, hasta poder vivir a nivel deportivo días muy felices.

También por el fútbol sacrificó su matrimonio.

El matrimonio son dos partes. Sería egoísta creer que la otra persona te debe seguir a todos los sitios. Tú crees que el trabajo para ti no es lo primero, pero si decides marcharte a un lugar, la otra persona no quiere acompañarte y aun así tú te vas, es que realmente sí lo antepones. No seré el primero ni el último, este trabajo erosiona mucho, pero al menos estoy orgulloso porque lo hemos hecho muy bien y nuestra familia permanece unida.

Otra familia, la de un Huesca al que ascendió el curso pasado, no pasa por su mejor momento en su estreno en Primera...

Le transmito mucho ánimo a Leo Franco porque es una excelente persona. El año pasado nos ayudó muchísimo. También le deseo lo mejor al Huesca. Pero en el mundo del fútbol ya no nos sorprende, a pesar de que cada vez los clubes se lo piensan más a la hora de destituir a un entrenador. Es positivo, en general, que valoren que es muy difícil garantizar resultados en tan pocos partidos.

Volviendo al Espanyol, ¿de qué les sirven estos meses a Pipa, Álex López y Puado, que no tienen minutos?

Sin lugar a dudas, son las situaciones más dolorosas para mí. Mi mayor preocupación son ellos tres, Roberto… Porque veo que están al nivel de sus compañeros pero está siendo muy difícil poder hacer que participen. Si les vieran jugar, quedarían sorprendidos, porque se entrenan muy bien, ahora esperamos que llegue su momento y que podamos refrendar en el campo estas palabras.

¿Le preocupa la falta de puntería de Borja Iglesias o es mucho lo que da al equipo?

Lleva dos goles, por lo que si sigue esta media marcaría diez o doce esta temporada. Pero es que además está participando muchísimo del juego de ataque, con una implicación defensiva espectacular, hasta el punto de que incluso a veces falla algún gol porque no le dejamos descansar en defensa. Él está totalmente ocupado en mejorar esas situaciones de definición, pero si tiene tantas ocasiones es que se mueve muy bien. Y ahora, a diferencia del principio, sus compañeros lo están encontrando. En breve llegará la segunda etapa, en que los rivales empezarán a conocernos y nos pondrán alguna situación más difícil, pero vamos por el buen camino, por la senda de que cualquier día Borja va a meter un ‘hat-trick’.

¿Qué sucederá el día que Dídac no esté disponible?

Dídac lo ha jugado todo, principalmente, porque físicamente es un animal. De lo contrario, en la semana de tres partidos hubiéramos dado entrada a un jugador a pierna cambiada o a Adri Pedrosa, que está cerca de tener una oportunidad. Dídac está dando un buen nivel, con algún error propio de quien juega tanto y tan alto ritmo. No me preocupa, porque estamos preparados por si Dídac baja su rendimiento o por si tuviera un percance.

¿Le sorprenden las prestaciones que, para su edad, está ofreciendo Sergio García?

Estoy tremendamente orgulloso de Sergio. A principio de temporada nos planteamos el reto de conseguir que la gente no se acordara de su fecha de nacimiento. Ahora ya llevamos dos o tres partidos en que Sergio García no tiene 35 años, sino 31 ó 30. Él ha trabajado muy duro. Normalmente, en las pretemporadas quitas cargas físicas a los más veteranos, pero él era el primero que no quería que le quitáramos nada. Es la señal de que buscaba su máximo.

¿En qué momento descubrió el potencial de Hermoso y Marc Roca?

Todo el mundo nos había hablado maravillas de ambos. En el caso de Mario, empiezan de cero los cuatro centrales y él sufre un poco por las cargas, pero después se compensa y tiene un hambre especial para esta temporada y esas cosas hay que intentar aprovecharlas. En cuanto a Marc, su primer valedor es el club, Gallego me dijo que era espectacular y no debemos ser injustos con la persona que le hace debutar: luego los años van como van y a lo mejor no encuentra el momento, pero él dio el paso adelante. Tuvo un problema en el talón por el que jugó muy poco en pretemporada, pero en la semana de los amistosos contra Burnley, Nàstic y Mönchengladbach nos dimos cuenta de que teníamos a otro jugador cañón, que era lo que buscábamos en esa posición: te da trabajo, balón y una ilusión bárbara. Las referencias eran muy buenas pero nos lo empezamos a creer a la que nos lo mostró él.

Afirmó Quique Sánchez Flores esta semana que la plantilla era “sensible emocionalmente”. ¿Qué opina?

Hablé con él justo antes de que dijera eso, porque coincidimos esta semana en el Curso de Formación Continua para entrenadores, en Madrid, y él se refería a que a la plantilla le afectaba el devenir de las cosas, para bien y para mal. Creo que lo dijo en ese sentido. Es cierto que tenemos gente que tiene un corazón muy grande, y humanamente debemos ir con cuidado con el palo. Hay que ir dándolo, pero vigilando, porque son un grupo humano espectacular.

¿Qué tal fue ese encuentro con Quique?

Muy bien. Tuve la fortuna de coincidir y charlar con cinco ex entrenadores pericos: el propio Quique, Lotina, Valverde, Sergio y Tintín. Todos están muy contentos de cómo van las cosas.

¿Qué tiene que hacer el jugador del Espanyol para ser citado por la Selección?

El rendimiento está empezando a llamar la atención ahora. Hay que dar tiempo, que esto se repita más. Yo estoy segurísimo de que el seleccionador está muy atento, no tengo ninguna duda. Así que animo a los jugadores a seguir rindiendo a este nivel. De momento, ha ido Roca a la Sub-21. Acabamos de salir del cascarón y no queremos ser una moda. Hay gente que me dice que aprovechemos el momento. ¿Pero cómo? ¡Si yo quiero que el momento sea todo el año! Ya sé que habrá bloques de dos o tres partidos en que las cosas no saldrán igual, pero vamos a intentar que eso tarde en llegar. Si hemos demostrado que podemos dar un nivel, y aunque no todos los partidos podrán ser como el último, o lo damos con cierta continuidad o es que algo estaremos haciendo mal.

En ese discurso ambicioso, ¿entra la posibilidad de acabar quintos, la posición actual?

Yo ahora mismo miro al cuarto, no miro hacia el sexto. Pero a lo mejor dentro de una semana estoy octavo. No lo sé. Al final, únicamente han transcurrido ocho jornadas y las diferencias son de un partido, así que todavía es muy pronto para definir ese tema.

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