Mad Cool 2018, en estado de trauma: «Tras el caos de ayer, todo el mundo llega apagado»

España (abc)

Superada la resaca inicial, miles de asistentes han regresado esta tarde al Mad Cool con la angustia todavía metida en el cuerpo. El caos acontecido en la primera jornada, con esperas de más de dos horas, atascos kilométricos, golpes de calor y una muchedumbre encendida que llegó a tirar varias vallas ante la falta de espacio en los controles previos de seguridad, continúa en boca de todo el mundo. Ni la mágica actuación de Pearl Jam o el derroche sobre el escenario de Kasabian ha logrado rebajar el enfado de un público fiel, maltratado por el despropósito de la organización. «La liaron pero bien», protesta amargamente un grupo de jóvenes en el túnel de entrada desde el acceso de Feria de Madrid. En ese punto, se vivió ayer una de las escenas más flagrantes de la jornada, con una multitud apelotonada a las puertas a la espera de cambiar su entrada por una de las pulseras que da acceso al festival. «Mientras estábamos parados a pleno sol, veíamos que cada vez se acumulaba más gente por detrás», recuerda Marco, un italiano de vacaciones en la capital. La fila de canjeo, mucho más rebajada -el 80 por ciento recogió ayer su abono de 3 días, según ha precisado a ABC un portavoz del festival-, apenas ha resultado notoria durante las primeras horas. Por el camino más cercano al parking habilitado, el reguero de gente ha sido constante, solo que, en esta ocasión, los ánimos han bajado mucho más calmados. «Tras el caos de ayer, todo el mundo baja mucho más calmado», relata una pareja recién llegada desde Zaragoza para vivir un fin de semana frenético. La seguridad del festival se ha visto reforzada, estableciéndose un carril de vallas en el túnel que pasa por debajo de la M-11 para evitar que los caminos de ida y vuelta converjan en el mismo espacio. Los operarios de Mad Cool se han esforzado en prevenir a los asistentes de cualquier incidencia posible. E, incluso, el sol justiciero de ayer está dando tregua por algunos momentos. «Hemos tardado 10 minutos en recorrer el mismo camino que ayer hicimos en hora y media», explican José, Carlos y Mar, sin entender aún por qué no se habilitaron más accesos. «Estábamos avanzando por el camino desde el Metro y la gente de seguridad iba haciendo parones. Hubo un momento en que la gente estaba tan retenida que tiraron las vallas para acortar y no tener que seguir la ruta establecida», señala otro seguidor en la entrada más cercana a la parada de Cercanías. Precisamente, la espera en ese punto también está resultando mucho menor. «A esta hora, la cola bordeaba hasta el parque de Valdebebas y ahora solo llega hasta la carretera de la estación de tren; habré tardado una media hora en entrar», resalta Jacqueline, mientras espera a que su amigo Ricardo sea cacheado. Aunque los taxis, vehículos VTC -el servicio de Uber fue el principal señalado por las quejas de los usuarios- y turismos particulares están provocando algunas retenciones, aún es demasiado pronto para saber si los atascos interminables que se vivieron ayer a medida que transcurría la tarde volverán a repetirse.
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