La caída de las hojas destapa nidos de velutina de hasta metro y medio de alto

España (abc)

Este martes los profesionales de emergencias de Cambre (La Coruña) retiraron en Queirís un nido de avispa velutina de más de un metro de alto y 80 centímetros de radio en el que, una vez exterminadas, los operarios contaron más de 800 obreras, más de 300 zánganos y 171 nuevas reinas, que habrían contribuido a la propagación de la plaga en la próxima campaña. No es un caso excepcional, ni mucho menos. Con treinta años de experiencia en la extinción de plagas, Lolo Andrade, uno de los trabajadores que se ocuparon de la intervención, asegura que es frecuente encontrarse con nidos de ese tamaño, y más. En septiembre, en el ayuntamiento de Miño, retiró el más grande que recuerda: alrededor de metro y medio de altura y 80 centímetros de radio. «Es habitual encontrar nidos grandes; los sacamos todas las semanas. En estos momentos tengo otros dos o tres para sacar de ese tamaño, la mayoría están en árboles altos pero hay uno que está en un peral, está a dos metros del suelo, también estilo lavadora», cuenta el profesional mientras en Protección Civil de Cambre preparan el material de trabajo para una nueva salida. «Ahora es cuando nos empieza la campaña gorda, con cientos de llamadas diarias en todos los servicios de emergencia. La caída de las hojas los deja a la vista: hay personas que los tenían delante de su puerta y no lo sabía, porque estaban ocultos entre el follaje. Hoy mismo me llamó un apicultor. La avispa velutina le estaba acabando con sus abejas y yo le decía 'tienes que tener el nido muy cerca porque esta carga de avispas que tienes aquí es brutal', pero no lo localizaba. Ahora le han caído las hojas de un nogal y es que lo tenía justo encima de sus colmenas», expone el especialista. Actuar frente a un nido no es difícil, explica. Si se encuentra a suficiente altura, los especialistas colocan explosivos, que rápidamente desintegran el nido. Si está más bajo, hay que intervenir de forma manual, localizando la entrada y rociando un espray insecticida. «Matarlas es rápido; es un insecto peligroso pero de los que más rápido se elimina, luego resta el tiempo que lleve podar las ramas, serrar...», señala Lolo Andrade. Una vez destruidos, indica, los nidos se aplastan y se utilizan como abono. «Queda como un folio y se puede utilizar sin problema porque el insecticida que usamos es biodegradable», expone.
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