El PP presiona a Cs para que Arrimadas presente una moción contra Torra

España (abc)

Los números no dan. Una moción de censura en el Parlamento de Cataluña necesita el apoyo, al menos, de 68 diputados (mayoría absoluta); y la suma de Cs, el PSC y el PP se queda en 57. Si a estos se suman los comunes: 65. Faltarían tres más para que una moción prosperase, y estos solo podrían salir de las filas de JpC, ERC o la CUP. Poco probable. La mayoría simple no es suficiente. Sin embargo, pese a saber que una moción de censura contra Quim Torra (JpC), presidente de la Generalitat, está condenada al fracaso, Inés Arrimadas (Cs), líder de la oposición, podría explicar claramente a los ciudadanos la propuesta que los partidos constitucionalistas ofrecen a los catalanes para mejorar la convivencia. Sería un escaparate de cara a la próxima cita electoral, que JpC y ERC solo prometen evitar antes de la resolución del juicio en el Tribunal Supremo a los últimos responsables del procés. Esta es la idea que ayer recuperó el PP. Tanto desde el Congreso de los Diputados como desde el Parlamento catalán, Pablo Casado, Xavier García Albiol y Alejandro Fernández, respectivamente, instaron a Cs a que dé un paso al frente y active el procedimiento de la moción de censura. «Oportunidad histórica» Casado, durante su pregunta al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (PSOE), dijo que la división entre los independentistas –que ha hecho que, por primera vez, no tengan la mayoría absoluta en la Cámara catalana– es una «oportunidad histórica» que no se debe desaprovechar. Así, el líder nacional de los populares reclamó a la formación naranja que presente una moción de censura contra Torra. «Hace falta un cambio urgente en Cataluña», añadió. Y avanzó que, en caso de que se concrete la iniciativa, el PP apoyará a Arrimadas en su propósito. Una operación que, además, retrataría a los socialistas, en opinión de Casado, para «ver con quién está» Sánchez, si con los independentistas –que fueron imprescindibles para que prosperara la moción de censura contra Rajoy en junio– o con los constitucionalistas, porque ya no cabrán «medias tintas». De manera similar, en la sesión de control al Gobierno catalán, celebrada también ayer por la mañana, Albiol y Fernández, en dos momentos distintos, animaron a la formación de Arrimadas a que diera el paso con la moción de censura. «Ha llegado la hora de acabar con esta agonía. Si nosotros tuviéramos 36 escaños, la presentaríamos ahora mismo», dijo Fernández, único candidato de momento a presidir el PP catalán. Para ser admitida una moción de censura en el Parlamento catalán la petición debe ir firmada por un mínimo de una quinta parte de los 135 diputados autonómicos (es decir, 27) o por dos grupos parlamentarios; y la propuesta debe incluir el nombre del candidato, que debe ser uno de los 135 diputados con acta y sus derechos intactos. Cs tiene 36 escaños. Nuevo rol de los comunes En paralelo a esta batalla entre los partidos constitucionalistas, ayer fue el segundo día de un Gobierno catalán cuya inestabilidad parlamentaria tendrá efectos inmediatos. Tras el espectáculo de los últimos días, la realidad llevará a JpC y ERC a vivir en primera persona la enorme dificultad que la Generalitat tendrá para aprobar los presupuestos autonómicos. Con la nueva aritmética, los comunes juegan un papel determinante. Ayer, Torra aseguró que su gobierno tiene como objetivo aprobar las cuentas con CatComú-Podem y la CUP. Y su lugarteniente, Pere Aragonès (ERC), insistió en tejer este tipo de alianzas en materia presupuestaria. Por su parte, Jéssica Albiach, líder de los comunes en el Parlamento catalán, recordó la oferta de Ada Colau, alcaldesa de Barcelona: «Necesitamos un gran acuerdo que sea global de todas las administraciones». Los comunes ponen precio a su apoyo a Torra: que JpC y ERC aprueben los presupuestos de Colau y Sánchez.

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